Música
martes, 17 de noviembre de 2015
Rota.
Quizás lo fácil para todos es seguir aparentando que todo va bien,
supongo que a ninguno nos resulta cómodo tener a varias personas
preguntando que qué te pasa. Lo fácil es ir tu solo contra el mundo, o al
menos en esos cinco minutos que te lavas la cara e intentas dejar de
llorar porque tienes que salir de casa. Pensamos que fingir es lo
fácil, y hay otros que piensan que llorar es de cobardes, y que sonreír
cuando estás roto por dentro es de fuertes. No digo que no, pero tan
fuerte es el que tiene cojones para llorar delante de alguien como el
que se guarda todas sus lágrimas. Saltar todas las piedras del camino a
veces es demasiado duro, porque el salto no es tan alto y te das de
boca contra el suelo todo el rato, una vez tras otra. Te pasas la noche
entre tus sábanas llorando, y luego intentas hacer como si nada hubiera
pasado.. ¿quién no lo a hecho alguna vez? Te levantas y sonríes, y si
alguien nota algo, tú ya sabes que decir: 'Sólo estoy cansado'. Y en
verdad tampoco estás diciendo nada que no sea cierto, porque estás cansado,
cansado de vivir. Cansado de tener que aguantar cosas que no deberías
aguantar. Cansado de caerte mil veces y no poder levantarte ninguna.
Cansado de todo. Pero nadie se para a pensar que detrás de ese 'cansado' vienen muchas
cosas. Porque nadie se fija en tus ojos llorosos, o en tu mal humor. La
vida pasa y pesa, y parece que nadie se da cuenta de los que se rompen
en añicos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario