Música

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Ni cincuenta.

Rota, como mis venas ese día. Exhausta, de intentar ser algo que no podía. Loca depresiva que llora palabras en el baño, vomitando recuerdos y promesas que fueron hechas en vano. El querer y no poder el corazón me explota, mismo efecto de una granada que sin el seguro tocas. Los pálpitos salvajes cuando recibía cada uno de tus mensajes, la mentira de creer que todo lo guardabas bajo llave. Me asfixiaba de promesas en el aire, cosas que dijimos los dos y no cumplía nadie. ¿Y desde cuándo una sonrisa duele más que alivia? No me mires más, ya no quiero tus caricias. El saber que tan solo te ve como un nombre más que añadir, el saber que tiene una lista con diez chicas antes que a tí. Menuda competencia, y yo ni si quiera te catalogo como premio, si te preguntas que por qué me marché, consúltalo a todos los de tu gremio. Traicioné mis principios por no traicionarte tí, y ahora míranos, lo único que siento hacia tí es rencor. Y te prometo que si hubiese la opción de retroceder la escogería, te juro por lo que más quieras que ya no te quiero en mi vida. Ojalá algún día te des cuenta, que lo que hice yo por tí no lo harán ni cincuenta.

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