Música

viernes, 10 de julio de 2015

Amistad.

El concepto amistad está sobrevalorado, pero no es culpa de los demás, es culpa de uno mismo. ¿Cuándo aprenderemos? ¿cuántas personas que se hacen llamar "amigos" nos tienen que fallar para que aprendamos la lección? Supongo que a lo largo de nuestra vida, nos pasará eso que nos pasa ahora que somos adolescentes y que somos más inocentes: Llega alguien nuevo a tu vida, o simplemente retomas o magnificas una relación de amistad, confías en esa persona, confías en que no te va a fallar, que cuando la necesites, ahí la vas a tener, como se suele decir "en las buenas y en las malas", confías en vosotros, en el destino, piensas que esa persona es especial, y que si está en tu vida es por algo, y luego... la caga, como siempre pasa, por un motivo o por otro, siempre te fallan, te traicionan, te abandonan, o simplemente te sustituyen por cualquier otra persona.
¿De verdad va a ser así toda la vida? ¿gente que entra en tu vida, le da un significado diferente, un signifcado especial, y al final se acaban marchando por donde han venido? ¿o es que nos tenemos que ir acostumbrando para que cada vez duela menos?
A veces.. pienso que lo mejor es estar sola, no abrir tu corazón a nadie, no confiar en nadie que no seas tú mismo, así evitaremos que nos hagan daño. A veces, nuestro mejor amigo, somos nosotros mismos, porque en verdad, no hay nadie que nos conozca tan bien como nosotros a nosotros.
Aunque, supongo, que hay personas que marcan la excepción.

martes, 7 de julio de 2015

-

Mucha gente se sienta a esperar su tren, y cuando llega, no saben reconocer si es el suyo o no, y se quedan en el andén, mientras ven como se cierran las puertas, dejando una herida abierta, y es que ese tren jamás pasará de vuelta.
Pero siempre dicen que si no arriesgas, no ganas, y yo arriesgué y me subí al tren que pasaba por el andén en ese momento, porque me cansé de esperar a que vinieran a por mi, y le encontré, encontré la oportunidad de tener una vida junto a alguien, me subí al tren correcto, a ese del que nunca me bajaré.