Hoy me apetece escribir algo más personal, me apetece abrir mi corazón como hace bastante tiempo que no hago..
Este fin de semana, me he dado cuenta de que tengo miedo de que la gente me conozca tal y como soy. Siempre muestro mi parte feliz y graciosa, la parte cariñosa que más le gusta a la gente ver, y conocer. Pero.. por dentro, siempre se queda la Paula triste y acomplejada, la que como muchas chicas, llora por las noches y se acaba durmiendo, la que cuando está sola se derrumba y siente que el mundo se la viene encima.
De vez en cuando, a alguien se le ocurre soltarme lo típico de "nunca estarás sola" pero, ¿sabéis qué? eso es mentira. Es en esos momentos de agonía cuando más sola estoy y me siento, pero en verdad, tampoco necesito compañía. Gracias a todo eso, he aprendido a afrontar dificultades mayores que esas, yo sola. He aprendido que está muy bien apoyarse en tu familia y en tus amigos más directos para algunas cosas, pero en verdad, siempre te van a acabar fallando.. la única persona que no te va a fallar eres tú mismo, y si en algún momento lo haces, es más fácil remediarlo.
Este fin de semana también he aprendido cosas sobre el amor. Mis abuelos han hecho 50 años casados, sin contar los 6 años que estuvieron de novios, pero novios a distancia, porque mi abuela vivía en Zaragoza, y mi abuelo en Madrid. En el último momento de la ceremonia, mi abuela dedicó unas bonitas palabras a mi abuelo, que como no, me emocionaron mucho. Es ahí cuando me di cuenta de que amores así, ya no los hay. Que es más sencillo buscar algo pasajero, a un amor verdadero por el que haya que luchar. También me he dado cuenta, de que en muchas ocasiones, soy imbécil. Es muy cierto eso de "lo que más daño te hace, es lo que más te engancha". No se cómo lo hacemos, pero siempre nos aferramos a las personas que nos hacen daño.. y lo peor, es que a pesar de llevarnos una decepción tras otra, ahí seguimos, a disposición de quien menos nos merece.
¿Cuándo aprenderemos a querernos más a nosotros mismos que a los demás?
Este fin de semana, me he dado cuenta de que tengo miedo de que la gente me conozca tal y como soy. Siempre muestro mi parte feliz y graciosa, la parte cariñosa que más le gusta a la gente ver, y conocer. Pero.. por dentro, siempre se queda la Paula triste y acomplejada, la que como muchas chicas, llora por las noches y se acaba durmiendo, la que cuando está sola se derrumba y siente que el mundo se la viene encima.
De vez en cuando, a alguien se le ocurre soltarme lo típico de "nunca estarás sola" pero, ¿sabéis qué? eso es mentira. Es en esos momentos de agonía cuando más sola estoy y me siento, pero en verdad, tampoco necesito compañía. Gracias a todo eso, he aprendido a afrontar dificultades mayores que esas, yo sola. He aprendido que está muy bien apoyarse en tu familia y en tus amigos más directos para algunas cosas, pero en verdad, siempre te van a acabar fallando.. la única persona que no te va a fallar eres tú mismo, y si en algún momento lo haces, es más fácil remediarlo.
Este fin de semana también he aprendido cosas sobre el amor. Mis abuelos han hecho 50 años casados, sin contar los 6 años que estuvieron de novios, pero novios a distancia, porque mi abuela vivía en Zaragoza, y mi abuelo en Madrid. En el último momento de la ceremonia, mi abuela dedicó unas bonitas palabras a mi abuelo, que como no, me emocionaron mucho. Es ahí cuando me di cuenta de que amores así, ya no los hay. Que es más sencillo buscar algo pasajero, a un amor verdadero por el que haya que luchar. También me he dado cuenta, de que en muchas ocasiones, soy imbécil. Es muy cierto eso de "lo que más daño te hace, es lo que más te engancha". No se cómo lo hacemos, pero siempre nos aferramos a las personas que nos hacen daño.. y lo peor, es que a pesar de llevarnos una decepción tras otra, ahí seguimos, a disposición de quien menos nos merece.
¿Cuándo aprenderemos a querernos más a nosotros mismos que a los demás?